sábado, 26 de mayo de 2007

III. Trono de Sangre de Akira Kurosawa

En El trono de sangre se da entrada al elemento sobrenatural que caracteriza al género “Ninjitsu” de cine japonés fantástico, incluido a la vez en el género “Jidaigeki” de representaciones de época. Kurosawa aporta conocimientos y puntos de vista acerca de la aplicación de los sistemas narrativos del teatro Noh a la pantalla. De ahí el interesantísimo carácter de experimento que conviene atribuir a esta película, al margen de su contenido estrictamente dramático.


La primera escena nos sitúa con inesperada claridad en ese clima de síntesis expresiva que procede del teatro Noh, con las sucesivas llegadas de los mensajeros ante el señor del castillo, resumiendo en muy pocos minutos todos los episodios claves de la lucha que se desarrolla en la batalla. Se diferencian, por su ritmo, dos clases de escenas que componen el relato: las de acción externa y las de acción intimista. Así, la carrera de Washizu y Miki a caballo por el bosque, sin que las cámaras pierdan , en constante y difícil movimiento, la importancia central de sus figuras en medio de la lluvia y de la tormenta, tiene un ritmo extraordinariamente dinámico y de síntesis temporal. En cambio, el ritmo es lento en aquellas como en la que el espíritu del bosque va desvelando con total serenidad sus predicciones, dejando caer una a una las palabras, con pausas impresionantes. La forma en la que el personaje se mueve, la manera en la que usa su cuerpo está determinada, convencionalizada. Es un drama ritual, y el mundo que representa, inspirado en el teatro Noh, es cerrado y artificial. En estas limitaciones del personaje es donde radica el interés de Kurosawa, donde el teatro Noh aporta unas claras indicaciones visuales de estas limitaciones.

El conflicto se presenta a través de la polaridad espacial del castillo y el bosque, el mundo del hombre y el mundo de la naturaleza. El bosque representa la proyección del espacio psicológico, en una dramática visión del mundo natural. Los recursos visuales empleados son escasos: la niebla, el viento, los árboles, el bosque y el castillo, son elementos restringidos, preordenados. No hay escapatoria, las limitaciones están en todas direcciones, bosque y castillo son laberintos.

La composición plástica nos recuerda constante-mente los antecedentes pictóricos del realizador. El contraste, por ejemplo, entre la blanca caña del espíritu del bosque y la misteriosa oscuridad que la rodea produce una evidente inquietud, que aumenta cuando la cabaña desaparece dejando allí donde estuvo montones de huesos humanos, en predicción de tragedia.

La colaboración de Kurosawa con el prodigioso actor Toshiro Mifune es fundamental. Actor de una extraordinariacapacidad expresiva, concentrado con la fuerza de su mirada, los más variados sentimientos del bien y del mal, proclamando el triunfo de la sobriedad.

En Definitiva, el cine de Kurosawa se caracteriza por una cualidad rebosante de comprensión humana y de delicadeza para expresar, dentro de una observación del mundo, la elevación hacia las esferas superiores de espiritualidad.

1 comentario:

Cineclub Jaime Casillas dijo...

Interesante entrada, interesante blog. Yo también tengo un blog, es de mi cineclub. Échale un ojo: www.cineclubjaimecasillas.blogspot.com

Saludos,
Lila